Gestión empresarial por “Vector” (Management by “Vector”): 1. Pensar en otros

En el mes de febrero de 2021, colaboré con la escuela de negocios “ESDEN” e hice una entrevista. (Adjunto el URL del vídeo de Youtube.) En ella, mencioné la palabra “Vector” para describir el estilo tanto de la sociedad japonesa como de las empresas japonesas. Me gustaría profundizar en ese punto hoy en este artículo.

*URL: https://www.youtube.com/watch?v=I2xeb08CeVs&t=22s

 

  1. Pensar en otros

En la entrevista, dije que en Japón existía un reconocimiento implícito de que “pensar en otros beneficia a uno mismo”. A continuación, me gustaría explicarles por qué existe esa “cultura” o “reconocimiento” en Japón y no en España.

 

En mi opinión, la diferencia viene de cómo se forma la existencia de uno mismo (“yo”). En España o en los países occidentales, “yo” existo por “cómo soy”, mientras en Japón “yo” existo por “cómo son los demás”. (Véase la diapositiva arriba adjuntada.) Es decir, en España hago mi sitio en la sociedad, demostrando mi existencia por mi “Fuerza” y ganando el reconocimiento de los demás. Pero, en Japón, busco mi sitio en la sociedad, reconociendo a los demás por mi “Esfuerzo” y ofreciendo a los demás mi comprensión sobre mi alrededor (mi posición social). Por este motivo, los japoneses piensan primero en otros para situarse en dónde están. Estamos obligados a hacerlo

Tanto en la sociedad japonesa como en las empresas japonesas, se escuchan mucho una frases que representan la obligación anteriormente mencionada como “立ち位置を知れ” (Conozca su posición donde está) o “身分をわきまえろ” (Conozca su condición) etc. Incluso, esa idea está muy arraigada en toda la metodología de las estrategias empresariales en Japón. Por ejemplo, cuando enseñamos la famosa herramienta de análisis “Por qué, por qué” (なぜなぜ分析), insistimos en subrayar que la parte más importante y esencial es la del “Análisis de Situación” (SA: Situation Analysis). Es una clara evidencia de lo que estamos ahora hablando.

Es cierto que en España también entendemos la importancia de “SA” y exigimos “pensar en otros”. Sin embargo, la manera es diferente. Hablando en general, en España, esa exigencia se debe solo a la “relación de amo-esclavo (jefe-subordinado)”. Por consiguiente, solo cuando Ud. está en la posición de “subordinado”, piensa en su jefe. Mientras, en Japón, dicha exigencia está también presente en la relación de compañeros (amigos) o incluso cuando Ud. sea jefe. Es decir, esa exigencia no solo queda en el ámbito de la jerarquía de poderes, sino en todo lo social y cultural. Por ejemplo, cuando Ud. va a hacer una presentación, ¿cómo lo hace? Obviamente, Ud. intentará explicar cuan maravillosa es su idea. ¿No? Y si Ud. es una estratega, pensará en su jefe y elaborará la presentación a su agrado. Pero no le importarán tanto los detalles de la presentación porque lo más importante es la “idea” presentada y está confiado en poder demostrar los aspectos buenos de su idea. Es decir, la manera es “la demostración de su existencia” sin pensar en otros.

En cambio, en Japón, la manera se basa en “el reconocimiento del mundo”. Por consiguiente, primero pensamos en la condición de la presentación, por ejemplo, ¿a quién presentamos?, sus posiciones sociales y organizativas, sus edades, sus conocimientos técnicos sobre la idea que presentamos, etc. Y intentamos elegir desde los colores, los tamaños y los estilos de letras hasta la composición de cada frase, dibujo o gráfico, pensando tanto en su jefe como en el resto de las personas que estarán en el lugar de la presentación. Si me permiten, incluso diría que cuidamos estos aspectos mucho más que la idea en sí misma que presentamos. Para Uds., es absurdo o incomprensible. ¿Verdad? Pero es cierto, así gastamos mucho tiempo en Japón. ¿Por qué? Por supuesto, primero, creemos que estos esfuerzos hacen que la presentación sea más fácil de ver y, por tanto, más entendible y comprensible. Pero hay otro motivo. Es porque ese cuidado representa o demuestra el grado de la capacidad pensativa del presentador y de la perfección de la idea presentada. (O así creemos.) Obviamente, la idea tiene que ser buena, pero normalmente, cuando se hace una presentación, la idea es buena. Por eso, en muchas ocasiones, lo que juzgamos en la reunión no es solo la idea en sí misma, sino la capacidad de llevar a cabo esa idea. Esa capacidad brilla en “el esfuerzo de adaptarse al mundo” más que en “la fuerza de cambiar el mundo” por la idea presentada.

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