Trabajar con los japoneses (empresas japonesas): 1ª Parte

Nadie negará que Japón siga siendo una de las principales potencias económicas del mundo, a pesar de haber sufrido varias crisis hasta ahora. Se llega a decir el “milagro japonés”. ¿Cuál es su receta del éxito? Estoy seguro de que muchos dirigentes y empresarios españoles se preguntan por esa receta, por si acaso puedan aprender de ella. ¿Verdad?

Algunos hallan el factor principal del éxito en la mentalidad japonesa, cuya mentalidad difiere mucho de la española o de la occidental, y creen que no se puede aplicar su receta a las empresas españolas o a las occidentales. Me gustaría decir que es cierto que la mentalidad japonesa es muy diferente de la española y de la occidental, pero eso no significa que la “esencia” de la receta japonesa no sirva para las empresas españolas o las occidentales. Al contrario, estoy convencido de que se puede aplicar perfectamente la “esencia” de la misma a las empresas españolas si se comprende la receta “verdaderamente”. Hay muchos estudios e informes del milagro japonés y su receta realizados por españoles u occidentales que no conocen profundamente la cultura y la sociedad japonesa, o por japoneses que no conocen la cultura española o la occidental suficientemente. A decir la verdad, creé este blog para que mis escritos abrieran otros espacios del entendimiento sobre la “esencia” de la receta japonesa.

Y, hoy, me gustaría hablar sobre algo “practico”. Como Japón sigue siendo una de las principales potencias económicas del mundo, muchos españoles hacen o quieren hacer negocios con japoneses a nivel particular o corporativo. ¿Verdad? Y suelen tener “dificultades”. ¿No? Veamos algunos ejemplos.

Reunión (encuentro):

Es lógico que un español no sepa cómo tratar a un japonés. Un español normalmente busca un ambiente “amigable” y quiere crear ese ambiente con su humor “alegre” y su postura “franca” en un encuentro. Sin embargo, como muchos libros dicen que los japoneses son muy restrictos en las “formas (cortesía)”, se desconciertan y dudan sobre cómo comportarse ante los japoneses, por ejemplo, en una reunión de negocios. Sobre todos si se tratara de la primera reunión con ellos.

Dependerá de que Ud. sea el “anfitrión” o el “invitado”, pero se podría decir que la regla de oro para Ud. sería ser “prudente” e incluso diría que debería ser “pasivo” en el primer encuentro. Es decir, no debería buscar un ambiente “amigable”, sino “diligente (o correcto)”. Evite un exceso de “cordialidad” a la primera instancia. Por ejemplo, si Ud. es el “anfitrión”, reciba a los japoneses con un saludo “correcto” con una sonrisa, pero no con “entusiasmo” como suele hacer en un encuentro con los españoles. Lo que debe hacer es lo justo y hacerles sentarse en la mesa de la sala de reuniones cuanto antes.

También, aunque sea una táctica muy bien extendida de charlar de coas triviales antes de entrar en el tema del negocio, quizás, no sería aconsejable hacerlo tampoco y debería guardar esa táctica para más adelante y ahorrar ese espacio de tiempo en los primeros momentos del “primer” encuentro. Pero, sí, se debería hacerlo al final del encuentro.

El motivo principal de aconsejarle entrar en el tema de la reunión sin rodeos se basa en las siguientes comprensiones sobre los japoneses.

Primero, los japoneses siempre preparan su guion de reunión antes de acudir a una reunión, incluso ensayan la reunión. Si Ud. ha trabajado en empresas españolas y japonesas, lo sabrá bien. Y sabrá apreciar una “gran” diferencia en los preparativos de las reuniones que existen entre una empresa española y una japonesa. En una empresa japonesa, se revisan los documentos de la presentación y el guion de la reunión tres o cuatro veces o más incluso. Porque los japoneses son detallistas y “estrategas” y piensan mucho en los participantes de la reunión para toda la preparación. Por consiguiente, sus revisiones suelen estar dirigidas no solamente con el fin de mejorar la “idea” expresada en la presentación, sino también con el fin de mejorar la “forma” de la misma, por ejemplo, cambiando una palabra por otra, cambiando el tamaño y el color de letras, etc. Quizás, a esta parte, los japoneses le dedican mucho tiempo. Le ayudará la comprensión de este punto si Ud. lee mi blog anterior titulado “3 claves para triunfar en una empresa japonesa”.

Por ese motivo, a los japoneses no les gusta nada la improvisación. Si les deja Ud. entrar en el tema de la reunión directamente, se lo agradecerán por no romper su concentración y por poder seguir su guion preparado.

Aunque a Ud. le parezca “increíble”, hablar de cosas triviales antes de entrar en el tema de la reunión les parece a los japoneses una distracción que les desvía del esquema de la reunión preparado. Porque debe comprender que, aunque le parezca que sus invitados de la reunión hablen bien en español o en inglés, hablar en otro idioma les exigiría a los japoneses una cierta energía y esfuerzo considerable, más de lo que un español podría imaginar, por ser detallistas y por querer contestarle “adecuadamente”. Por eso, el comportamiento de evitarles hablar de algo diferente del tema del negocio antes de la reunión es un detalle del que un español no suele darse cuenta. Al contrario, con el afán de crear un ambiente “amigable”, un español empieza a hablar de muchas cosas “triviales”. De este modo, la reunión no comenzará bien.

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